{"id":250,"date":"2002-11-27T16:20:44","date_gmt":"2002-11-27T16:20:44","guid":{"rendered":""},"modified":"2007-12-18T01:30:41","modified_gmt":"2007-12-18T00:30:41","slug":"un-bonic-conte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.arbeat.es\/?p=250","title":{"rendered":"UN BONIC CONTE:"},"content":{"rendered":"<p>Us paso un bonic conte escrit per un company i bon amic de feina. RAUL HOCES. Espero que us agradi tant com a m\u00ed&#8230;<br \/>\n<!--more--><br \/>\nZAPATILLAS M\u00c1GICAS<\/p>\n<p>No es un donativo, un regalo o un pr\u00e9stamo. Es una herencia. Mis zapatillas son para ti. Aprende a usarlas como yo lo he hecho y un d\u00eda podr\u00e1s d\u00e1rselas a la persona que m\u00e1s quieras. Yo soy feliz ahora gracias a ellas y t\u00fa lo ser\u00e1s si eres capaz de permitirles actuar con toda la magia que llevan.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de esas palabras, que hicieron a mi hermana peque\u00f1a abrir sus enormes ojos curiosos hasta casi deslumbrar mi casi extinguida presencia, aprovech\u00e9 el \u00e9xtasis de atenci\u00f3n conseguido para contarle despacito, como s\u00f3lo el estado en el que ya me encontraba me permit\u00eda hacerlo, la breve historia de mis zapatillas m\u00e1gicas.<\/p>\n<p>Todas mis amigas hab\u00edan pedido ropa para Reyes. A m\u00ed me apetec\u00eda cambiar de vestuario, pero nada de lo que me hubiese gustado pedir me quedaba bien. Mis caderas eran escandalosamente anchas, mis pechos no entraban en las camisas de moda, mis brazos parec\u00edan salchichas en cualquier manga. Definitivamente, no hab\u00eda tallas para m\u00ed. Cada vez que iba de compras con mi madre acab\u00e1bamos enfadadas, ella por que a m\u00ed no me gustaba nada, yo por que se empe\u00f1aba en que me probase ropa de tallas para elefante.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, cuando ya faltaba poco para Navidad, lleg\u00f3 a casa un cat\u00e1logo de venta por correspondencia. Era una publicaci\u00f3n nueva, que no hab\u00eda llegado nunca antes y en la que vend\u00edan material de deporte, vestidos de fiesta, gafas, gorros, componentes inform\u00e1ticos, veh\u00edculos de ocasi\u00f3n, pinzas para el pelo, art\u00edculos de broma, muebles, bisuter\u00eda, lencer\u00eda \u00edntima y del hogar, electrodom\u00e9sticos, tratamientos de belleza, divisas extranjeras y cualquier otra cosa que se pudiese buscar. Lo m\u00e1s extra\u00f1o es que la revista no med\u00eda m\u00e1s de un palmo y, cuando la cog\u00edas, parec\u00eda tener no m\u00e1s de diez p\u00e1ginas. Sin embargo, una vez que te pon\u00edas a ojearla, pod\u00edas estar horas viendo cosas sin que se acabase. Un poco extra\u00f1ada, solt\u00e9 la revista sobre la mesa del comedor cuando, en medio de la secci\u00f3n de muebles coloniales y accesorios, son\u00f3 la sinton\u00eda del telediario en la tele y me di cuenta de que llevaba m\u00e1s de dos horas repasando art\u00edculos. Cen\u00e9 con mi familia, dejando, como era ya mi costumbre, la mitad de la comida de cada plato, con la siempre sana intenci\u00f3n de, alg\u00fan d\u00eda, comprarme la camiseta m\u00e1s estrecha de la tienda y lucir un tipazo de esc\u00e1ndalo delante de mis compa\u00f1eras de clase. Sin hacerle caso al postre, mientras o\u00eda los acostumbrados reproches de mi padre y las burlas de mi hermano, me levant\u00e9 de la mesa y me fui a mi habitaci\u00f3n, donde estuve escuchando m\u00fasica y hablando por tel\u00e9fono con mis amigas.<\/p>\n<p>En alg\u00fan momento de la noche me qued\u00e9 dormida y fue el despertador lo que me hizo saltar de la cama a la ma\u00f1ana siguiente. Misteriosamente, el cat\u00e1logo estaba en mi mesita de noche, abierto por una p\u00e1gina de material deportivo. Somnolienta, ech\u00e9 un vistazo a la revista y unas zapatillas blancas de entrenamiento, en una foto grande con una sombra artificial a su alrededor, llamaron mi atenci\u00f3n. Junto al precio, aparec\u00eda un texto en el que pon\u00eda: \u201cConsigue el peso ideal con las Trainning White Shoes\u201d. En ese momento me pareci\u00f3 un buen regalo de reyes, as\u00ed que me vest\u00ed y baj\u00e9 a la cocina con la revista en la mano. Encontr\u00e9 a mi madre tomando un caf\u00e9 y le comuniqu\u00e9 la grave decisi\u00f3n: \u201cMam\u00e1, ya s\u00e9 lo que quiero de regalo\u201d.<\/p>\n<p>Las zapatillas aparecieron junto a mi cama el d\u00eda seis de enero. Blancas, radiantes y estupendas. Me las puse antes de quitarme el pijama, baj\u00e9 a la cocina con ellas puestas y me sent\u00eda ya m\u00e1s ligera, plet\u00f3rica. Tanto, que ni siquiera prob\u00e9 bocado del elaborado desayuno que mi madre hab\u00eda preparado para la ocasi\u00f3n. Me sent\u00eda mucho m\u00e1s que calzada con ellas. Cuando volv\u00ed a subir a mi habitaci\u00f3n, para vestirme y salir a dar una vuelta con mis amigas, vi en el suelo, en el sitio donde hab\u00eda aparecido mi regalo, un folleto. Lo cog\u00ed y empec\u00e9 a leer con avidez lo que enseguida reconoc\u00ed como un manual de instrucciones.<\/p>\n<p>En realidad, era muy f\u00e1cil hacerlas funcionar. Te serv\u00edan, simplemente, para lo que t\u00fa las quisieras. Yo quer\u00eda adelgazar, perder el peso que me hac\u00eda parecer diferente a las ni\u00f1as de mi edad, ser una chica normal, atractiva y especial a la vez. Para ello, deb\u00eda vencer la oposici\u00f3n de mis padres, demasiado preocupados con mi salud. Las zapatillas lograban exactamente eso, vencer la oposici\u00f3n familiar. <\/p>\n<p>Al cabo de un par de meses de llevar las zapatillas, mi aspecto era ya mucho mejor. Mis caderas ya no abultaban como si llevase dos sacos de arroz a los lados, mi cintura se pod\u00eda rodear con el \u00faltimo agujero de cualquier cintur\u00f3n y mis pechos no amenazaban con salirse de las blusas que, entonces ya s\u00ed, me compraba en las tiendas de moda.<\/p>\n<p>Mi madre me hab\u00eda llevado a la farmacia varias veces. Me acompa\u00f1aba personalmente y recog\u00eda el ticket de la b\u00e1scula electr\u00f3nica antes de que yo pudiese escond\u00e9rselo. Pero las zapatillas, que yo siempre llevaba puestas, cumpl\u00edan su cometido y, a pesar de las evidentes se\u00f1ales de que estaba mucho m\u00e1s delgada, en la b\u00e1scula aparec\u00eda invariable y perenne siempre el mismo peso. Cincuenta y cuatro kilos, acompa\u00f1ados en el papelito que expend\u00eda la m\u00e1quina por una frase que tranquilizaba a mi madre: \u201cPeso id\u00f3neo para su estatura\u201d.<\/p>\n<p>Aprend\u00ed a vestirme, mientras estaba en casa, con ropa ancha, mullida y que me daba un aspecto m\u00e1s rollizo, para poder continuar con mi plan sin necesidad de o\u00edr los comentarios y reproches de mi padre, mi madre y hasta de mi hermano, que en los \u00faltimos tiempos estaba m\u00e1s cari\u00f1oso conmigo y ya no me desesperaba con sus bromas. <\/p>\n<p>Un buen d\u00eda, despu\u00e9s de pasar los dos \u00faltimos en cama, con fiebre y algo de debilidad, se present\u00f3 en casa un doctor. Despu\u00e9s de examinarme en mi cama sali\u00f3 de la habitaci\u00f3n con gesto circunspecto y cerr\u00f3 la puerta tras de s\u00ed. Yo entend\u00ed que pretend\u00eda pronunciar su diagn\u00f3stico a mis padres sin que yo lo oyese, pero hice acopio de fuerzas para andar hasta la puerta y apoyar mi oreja en la fina madera.<\/p>\n<p>El dolor de cabeza y la niebla que me envolv\u00eda en mi cuarto no me dejaba distinguir la voz del m\u00e9dico de la de mi madre o mi padre, todo lo que o\u00eda era como un discurso continuo que a veces se contradec\u00eda, a veces gritaba, a veces sollozaba e incluso gem\u00eda. Entre tartamudeos, alcanc\u00e9 a escuchar algunas palabras, sin saber de qui\u00e9n part\u00edan. Alg\u00fan \u201c\u00a1Dios m\u00edo!\u201d alg\u00fan \u201cno se puede hacer nada\u201d,alg\u00fan \u201ces demasiado tarde\u201d, alg\u00fan \u201clo siento\u201d&#8230;<\/p>\n<p>Mi hermana tiene ahora la oportunidad de conseguir lo mismo que yo. Ser et\u00e9rea. Desde una posici\u00f3n superior e incorp\u00f3rea he visto llorar a mi madre, a mi padre y a mi hermano, he visto mi cara cubierta con una s\u00e1bana, una cara hermosa, delgada, como de una modelo, con una expresi\u00f3n de placidez en la cara, reflejo de mi estado actual. <\/p>\n<p>Soy viento sin materia, no tengo volumen ni peso, floto sobre el mundo,  mi anhelo es realidad y yo misma soy anhelo cumplido, fantas\u00eda real que no ocupa nada y todo lo cubre. Soy feliz.<br \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Us paso un bonic conte escrit per un company i bon amic de feina. RAUL HOCES. 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